Cómo funciona cada sistema
Una caldera de gas quema combustible para calentar agua, que después circula por los radiadores o el suelo radiante y se usa como agua caliente sanitaria.
La aerotermia es una bomba de calor: no quema nada, sino que extrae la energía del aire exterior con una máquina que funciona con electricidad y la transfiere al agua de la instalación. Esa misma máquina puede dar calefacción en invierno, agua caliente todo el año y, con los emisores adecuados, refrigeración en verano.
Principales diferencias en el día a día
Con la aerotermia desaparece el combustible en casa: no hay llama, ni contrato de gas para calefacción, ni depósito de gasóleo. Todo funciona con electricidad, lo que además permite combinarla con placas solares.
La aerotermia trabaja con agua más templada que una caldera tradicional. Por eso funciona especialmente bien con suelo radiante, fancoils o radiadores de suficiente tamaño, y por eso es importante estudiar la instalación antes de hacer el cambio.
¿Se puede aprovechar lo que ya tengo?
En muchos casos, sí. La aerotermia puede conectarse a radiadores existentes si tienen la superficie suficiente para la temperatura de trabajo, y se aprovecha buena parte de la fontanería y del circuito de agua caliente. Si los radiadores son pequeños o antiguos, a veces basta con sustituir algunos.
Si ya tienes aire acondicionado con splits, ambos sistemas conviven sin problema: los splits siguen funcionando y la aerotermia se encarga de la calefacción y el agua caliente.
Qué hay que valorar antes de cambiar
Las claves son el aislamiento de la vivienda, la potencia necesaria, el tipo de emisores, el estado de las tuberías y, muy importante, dónde puede ir la máquina exterior: necesita espacio, buena ventilación y un acceso razonable para el mantenimiento. También hay que prever sitio para el acumulador de agua caliente.
Cuándo compensa más el cambio
El cambio suele tener más sentido cuando la caldera está al final de su vida útil o da averías frecuentes, cuando la vivienda usa gasóleo o electricidad directa para calentarse, cuando se va a hacer una reforma o cuando se quiere reunir en un solo sistema calefacción, agua caliente y aire acondicionado.
Si la caldera es reciente y funciona bien, puede ser razonable esperar y planificar el cambio con calma. Lo importante es decidir con datos reales de tu vivienda, no con estimaciones generales.
Mantenimiento de la aerotermia
Como cualquier instalación, la aerotermia necesita revisiones periódicas: limpieza de la unidad exterior, comprobación de presiones del circuito, revisión del acumulador y ajuste de la configuración para que trabaje a su mejor rendimiento.
Antes de cambiar, lo recomendable es un estudio de tu vivienda para saber qué se aprovecha, qué habría que cambiar y si la aerotermia es la opción adecuada en tu caso.
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